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Archivada en (Genera) por José Angel Barrueco el 27-04-2009
Desde el cielo me quitaban la vida y luego me la daban. Una novela terminada a cambio de ella. O la novela o la chica. Bien, vale, acepto el canje. Espero que os aproveche su lectura, dioses cabrones, me dije. A su antojo, era la marioneta del fracaso. Lo había leído en el cuento de algún escritor.
Observé, allí sentado, mientras me restañaba la sal de las heridas, que las palabras no siempre salvan las situaciones. Había escrito con arrebato de loco unas páginas que nadie iba a leer nunca, excepto, siendo muy optimista, las criaturas que habitaban más allá de nosotros. Todo para nada.

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