La tierra giraba con menos amargura. Eso creí. Yo había dejado de temblar. Sonrió lo justo para fomentar una brizna de felicidad en mi estómago.
-Qué curioso. Un conocido a quien vi hace una semana me dijo antes que sólo habían transcurrido tres días desde nuestro último encuentro.
-Llevamos tres días sin vernos.
-¿Tres? ¿Ninguno más?
-Sí, tres. ¿Te encuentras bien?
-Mierda, pensaba que me habías dejado hace una semana.
-No…
Comparte este escrito con el mundo