abr
19
Archivada en (Genera) por José Angel Barrueco el 19-04-2009
Me convertí, no sé cómo, en un Bruce Lee menos ágil, algo más torpe y sin técnica.
Karate a muerte en un parque.
A ambos nos gustó Bruce Lee desde la niñez, y soy consciente de que hice el ridículo, al convertirme en un huracán de manotazos, patadas, vuelos, golpes, puntapiés, llaves y gritos. Luego ella me diría que estaba patético y veloz, pero les di una lección.
Salieron de allí en fila india, en un torbellino de polvo, brazos y piernas y sangre derramada. Con la pinta de algún regimiento vencido de la caballería, huyendo de los apaches.

Las críticas están cerradas.