Archivada en (Genera) por José Angel Barrueco el 17-04-2009
Fue al acabar su frase y mover los dos tipos sus cuatro pies para marcharse del parque cuando alcancé a escuchar:
-¿Martín? ¿Qué pasa?
Voz de alarma. Pisadas de espanto. Arena que cruje. Cielos que se abren. Sol que abrasa mi pecho. Música en su voz.
Era ella.
Reparé en que habían destruido la única novela que pude terminar. Una novela para ella. Ver a la chica me dio aliento. Ver sus ojos arrasados por el miedo y la incertidumbre.