Oct
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Archivada en (Genera) por José Angel Barrueco el 23-10-2008

Porque estaba decidido a inventar un libro que ella quisiese leer, y creía que sólo el arranque (“Te escribiré una novela”) bastaba como un anzuelo para que resurgiese el reverso del odio y ella se inmiscuyera en mi mundo de letras e historias de ficción, para que hiciésemos el amor tras leer en la cama a los mismos autores, y las sábanas se ensuciaran de tinta, y de letras perdidas, y de personajes que encontraríamos en la almohada antes de invitarlos a salir y rogarles que sucumbiesen a la espera de nuestro encuentro sexual y primitivo.

Así, entrando ella en mi mundo, pensaba reconquistarla, y que juntos creásemos lazos de novela y de cuento en el regazo del otro, ambos enamorados del silencio y la prosa, de la risa y el verso, de la luna y el enigma.

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